Hoy os traigo una de las mejores restauraciones que he visto. Se trata de un Fiat S76, popularmente conocido como la bestia de Turín. Este modelo de Fiat data de principios del siglo XX, más exactamente del invierno comprendido entre los años 1910 y 1911.

Por entonces los record de velocidad cambiaban de manos cada poco tiempo, por lo que era un objetivo muy goloso para las marcas debido a la publicidad extra que podían conseguir con la gesta. Con este objetivo en mente, nació el citado Fiat. El S76 montaba un enorme motor de gasolina en los que los 28.5 litros de mezcla estaban repartidos en cuatro cilindros colocados en línea.
Si bien el enorme motor ya es un motivo a tener en cuenta para su recuerdo, también lo es el hecho de que montase árbol de levas en cabeza con cuatro válvulas por cilindro. Todo un vehículo adelantado a su época que aprovechaba lo último en tecnología. En total, la cifra de potencia máxima se colocaba cercana a los 300CV, con tan solo 10CV por litro. Para transmitir el movimiento del motor a las ruedas, los ingenieros de Fiat decidieron utilizar una caja de cambios de cuatro velocidades.

Con toda la mecánica montada, el peso del Fiat S76 fue de 1.650Kg, dejando una relación potencia/peso de 0.18CV/Kg.  

Se construyeron dos de estos Fiat y se consiguió batir el record en el año 1913 a manos del piloto estadounidense Arthur Duray (132,27 mph). Pero debido a que la velocidad registrada fue marcada fuera del tiempo propuesto, se les denegó dicho registro.

Años antes de que estallase la Primera Guerra Mundial, uno de los Fiat S76 estaba a manos de la propia marca, mientras que la segunda unidad pertenecía al aristócrata ruso Boris Soukhanov. Al término de la Segunda Guerra Mundial, Fiat desmanteló el vehiculo, mientras que la otra unidad se trasladó a Australia, donde fue reconstruido y pasó a montar un motor de la marca americana Stutz Motor Company. Su fin llegó a principios de 1920, cuando tras un accidente durante la práctica de una prueba en Ammadale, el vehículo quedó totalmente inservible y pasó a manos de un coleccionista.

2

Hasta el año 2002, cuando Duncan Pittaway compró los restos con intención de restaurar la bestia. Se trataba de la unidad que batió el record de velocidad, sin embargo no hubo forma de encontrar rastro del motor y, como es evidente, sin motor no había forma de restaurar el vehículo.

Finalmente, consiguió encontrarlo. Desde entonces ha llevado a cabo una reconstrucción completa del enorme motor de 28.5 litros fabricado por Fiat 100 años atrás. Incluyendo, además, la fabricación completa de la caja de cambios de cuatro velocidades a partir de los archivos de Fiat para poder soportar los casi 225Nm de par del motor.

Otro de los grandes quebraderos de cabeza ha sido la restauración del chasis y la carrocería, puesto que tan solo se ha dispuesto de fotografías y planos en dos dimensiones.

Pese a todo, el 28 de Noviembre de 2014 se volvió a despertar a la bestia, perteneciente al primer video de esta entrada. A continuación os dejo con las imágenes de la restauración y algunos videos con el Fiat S76 en movimiento.